13 de octubre de 2016

Morir en el Lido

El Grand Hotel des Bains (Venecia), el balneario con playa privada, el remanso de paz que Thomas Mann frecuentó entre 1912 y 1914 y que sirvió de inspiración para su obra La muerte en Venecia. También Luchino Visconti veraneaba allí de niño y lo utilizó como escenario para el rodaje de la película inspirada en la obra de Mann.

Se inauguró en 1900 y fue uno de los hoteles favoritos de la aristocracia europea a comienzos del siglo XX, cuando solo unos pocos privilegiados hacían turismo. Allí Gustav Aschenbach se enamoró de la belleza del joven Tadzio y disfrutaba de la tranquilidad de la playa del Lido. Mientras su mirada se perdía en la lejanía, Gustav se despedía de Venecia. Se sentía enfermo, pero un problema con su equipaje frustró su huida y regresó al hotel para continuar viaje hasta el abismo. Un viaje que Mann describe con un lenguaje rico e intimista, contraponiendo belleza, juventud y pasión con la decadencia de Aschenbach y de una Venecia asolada por el cólera.