20 de octubre de 2016

La corrupción normalizada

Francisco Correa ha ido soltando cargas de profundidad durante sus más de once horas de declaración ante el tribunal que le juzga. Una declaración casi más interesante por lo que calla o sugiere que por lo que dice, pues a estas alturas es harto conocido.

La normalización de la corrupción es tan escandalosa que hiela la sangre. La Gürtel era solo una más de las tramas de financiación irregular que llenaba de fondos opacos al PP. Luis Bárcenas, extesorero y exgerente, fue anotándolo todo cuidadosamente en lo que él mismo llamó «estadillos de tendero».

Con una declaración calculada al detalle, Correa relata ante el tribunal cómo llevaba fondos opacos a Génova. Aunque tiene especial cuidado en salvar de la quema a los altos cargos del PP. A Rajoy con quien no hubo sintonía. A Aznar, al que veía y saludaba de lejos. A Francisco Álvarez-Cascos, a quien, sin que nadie se lo preguntara, desvinculó de las iniciales P. A. C.. Ya saben aquello de: excusa no pedida, acusación manifiesta. En el puto pen drive, como llamó Correa al dispositivo incautado a su contable, quedan expuestas hasta la impudicia las miserias negras de los acusados.

La declaración de Correa deja bastante tocado a Bárcenas, que ahora tendrá que aclarar de dónde salió su patrimonio en Suiza, 48 millones de euros. Su astucia como emprendedor parece que estaba superada por la percepción de comisiones.

Aún queda lugar para más sorpresas.