11 de octubre de 2016

Invertir en experiencias


The Egoist, tetera de oro amarillo de 18 quilates cubierta por diamantes, con asa de marfil y coronada por un rubí. Precio: 2.704.800 €
Trabajas duro cada día, cada euro que ganas te ha costado sangre, sudor y lágrimas, a duras penas consigues que te sobre algo de dinero a final de mes, por eso tienes que asegurarte de que empleas bien cada céntimos que gastas. Y la ciencia recomienda que inviertas tus ahorros en algo que te haga feliz.

Un estudio del doctor Thomas Gilovich, profesor de Psicología de la Universidad de Cornell, ha llegado a la siguiente conclusión: no hay que gastar el dinero en objetos porque la felicidad que proporcionan es efímera. Y se aducen tres razones: Eso que nos ilusionaba por ser nuevo y apetecible, enseguida se convierte en algo normal y corriente. Comprar cosas nuevas genera nuevos deseos, pronto nos apetece algo mejor. Nos comparamos con los demás y se nos antoja lo que tienen.

En nuestra sociedad consumista nos inculcan que las posesiones, el dinero o el estatus social proporcionan felicidad. Compramos cosas porque creemos que la felicidad que nos aporta un objeto será duradera, pero nos equivocamos. La única felicidad duradera es la que nos producen las experiencias vividas y sentidas. Conducir un cochazo de lujo no nos aporta ningún valor como personas, sin embargo, colaborar con una ONG ayudando a otros, sí. El coche es un elemento ajeno a nosotros, las experiencias constituyen nuestra identidad.

Un objeto nos genera impaciencia por poseerlo, mientras que una experiencia se disfruta desde el momento en que la empezamos a planificar, también mientras la estamos realizando e incluso cuando recordamos haberla hecho. El tiempo influye en nuestras valoraciones. El objeto permanece para recordarnos su precio, las expectativas que nos suscitó al adquirirlo, quizás nos señale que fue un dinero mal invertido, que pagamos por él un precio abusivo o que nos equivocamos al escogerlo. Las experiencias suelen ser breves y por eso las valoramos más.