25 de octubre de 2016

Inventar para sobrevivir

Inventamos mundos imaginarios para evadirnos de este, como una necesidad vital de fuga. Necesitamos volar, partir rumbo hacia un lugar en el que puedan materializarse nuestros sueños, donde todo encaje según nuestros deseos.

Cuando uno ya no sabe ni quién es o en qué se ha convertido, cuando no te concedes el derecho a tener ideas propias, emociones nuevas, proyectos que te entusiasmen, cuando son tantas las miradas que te observan para encontrarte defectos y marcarte errores. Cuando todo esto ocurre a la vez, surge el deseo de huir.

Construir un universo, uno que sea propio e infranqueable para los extraños. Crear una zona de seguridad emocional sin renunciar a organizarse otra vida, con otros fines, con otras pautas. Crecer en un mundo feliz, sin miedo ni renuncias. Guiarse por la intuición certera y partir en busca de una estrella. ¿Por qué ha de ser locura, utopía, irresponsabilidad? No hay límite para los sueños.