28 de septiembre de 2016

Un mundo irreal

En un mundo irreal, todos seríamos jóvenes, sanos, felices y disfrutaríamos con lo que tenemos. Pero vivimos en una sociedad competitiva, exigente, superficial, agresiva e inhumana. Una sociedad que pretende que todas las personas se adecuen a ella. Somos tantos y tan distintos que resulta imposible encuadrarnos a todos en la misma categoría, por eso aumentan los casos de depresión.

Las personas más sensibles reciben la presión social con mayor intensidad y son más vulnerables. Los médicos recetan medicamentos que supuestamente ayudan a alcanzar el equilibrio, como los antidepresivos. Sin embargo, no son pócimas mágicas lo que necesitamos. Tal vez el remedio más eficaz sea cambiar nuestro modelo de vida.