12 de septiembre de 2016

Expolio

Las cajas de ahorro españolas estuvieron durante años al servicio de los partidos políticos y fueron el monedero siempre lleno de empresarios con ningún escrúpulo. Rescatarlas, requirió una aportación de 61.500 millones de euros. El Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito, constituido por las aportaciones del sistema bancario, contribuyó con 10.200 millones de euros, los ciudadanos pusimos el resto: 51.300 millones.

Nos contaron muchas milongas por aquel entonces, pero la verdad acabó imponiéndose en 2012 y fue la que intuimos desde el principio: se socializó el quebranto económico y los únicos que hemos apoquinado somos los contribuyentes. Ahora el perjuicio causado a los españoles es irreversible.

El Banco de Valencia ha devuelto el 0 % del dinero inyectado, Bankia no llega al 5,8 % y Catalunya Banc, el 6,4 %. Estos son solo algunos de los morosos.

El Banco de España publicaba hace unos días una nota informativa sobre ayudas públicas en el proceso de reestructuración del sistema bancario español (2009-2016), sus conclusiones son para llorar y no parar. De los 51.300 millones que pagamos entre todos, se han recuperado de momento 2.700 millones de euros. El Tesoro español ha tirado a la basura el 75 % de la inversión efectuada con el dinero de los españoles. Esto supone de media 2.000 euros por familia.

Un diabólico sistema rige las normas: las pérdidas para todos, las ganancias para los de siempre.