24 de junio de 2016

Una subasta curiosa

Hace una semana se celebró en Múnich una polémica subasta. La organizadora del acto, Hermann Historica, la tituló «Hitler y los líderes nazis, una mirada única al interior del mal» y la promocionó destacando que era una oportunidad para museos y coleccionistas de conseguir piezas de gran interés para documentar la historia del nacionalsocialismo y la Segunda Guerra Mundial. 

Los objetos subastados eran curiosos. El más llamativo, la última chaqueta militar de Hitler, adquirida por un argentino al precio de 275.000 euros. También consiguió unos pantalones del dictador por los que pagó 62.000 euros y una radiografía de su cabeza, que obtuvo por 21.000 euros. La misma persona se hizo con algunos objetos que pertenecieron a Göring, y compró un gorro de piel por 3.400 euros y un reloj por 42.000, así como el recipiente de bronce que contenía el vial de cianuro con el que el lugarteniente de Hitler se suicidó horas antes de su ejecución.

Otros objetos vendidos, según informó el periódico alemán Bild, fueron los calcetines de Hitler, por 18.000 euros, y el conjunto de camisa para dormir y calzoncillos de Göring, que alcanzaron la cifra de 3.000. El trozo de la cuerda con la que fueron ahorcados algunos jerarcas nazis se vendió por 2.000 euros.

La casa de subastas recaudó un total 900.000 euros con los objetos que formaban parte de la colección del médico estadounidense John K. Lattimer. Lattimer se ocupó de atender a los acusados nazis durante los juicios de Núremberg y eso le permitió conseguir el material subastado.