9 de mayo de 2016

Robar para comer no es delito

En 2011, Roman Ostriakov entró en un supermercado italiano, compró pan y se escondió en el bolsillo salchichas y dos porciones de queso. La mercancía costaba 4,07 euros. Se denunció el hurto y el mendigo tuvo que someterse a un proceso judicial. El Tribunal de Apelación de Génova le condenó a una pena de medio año de cárcel y 100 euros de multa, pero la Fiscalía recurrió la sentencia por un tecnicismo, argumentando que Ostriakov no debería haber sido condenado por robo sino por intento de robo, ya que no logró sacar del establecimiento los productos sustraídos.

El pasado lunes, el Tribunal Supremo de Italia corregía la sentencia, estableciendo que no se puede hablar de delito cuando una persona comete un hurto de pequeñas cantidades de comida para alimentarse.