27 de mayo de 2016

Pasión por el cambio

Seguiremos siendo esclavos mientras no estemos preparados para asumir la dirección de nuestra vida, mientras sigamos apartando la mirada de todo lo que nos parece desagradable, sin querer darnos cuenta del movimiento real de la historia que se produce a nuestro alrededor y detrás de este espectáculo circense.

El final de un ciclo es visible. Por encima de la política actual está actuando un sistema económico que las clases privilegiadas consideran un criado a su servicio, pero que en realidad es su amo y destructor de la sociedad. Porque este sistema es una guerra del hombre contra el hombre y de clase contra clase. Un enfrentamiento que sigue la máxima: lo que yo gano lo pierdes tú. Un enfrentamiento que continuará hasta que reparemos, pobres idiotas, en que la meta del cambio es la paz.

Algunos ilusos piensan que es posible arrancarles un pedazo de sus privilegios a los poderosos. Los cambios despiertan pasiones. El descontento, al germinar, provoca la esperanza de mejorar las condiciones de vida. Pero ¿qué medios son necesarios para alcanzar este fin?