18 de marzo de 2016

Impactante

El Museo Drents en Holanda, junto con el Meander Medical Centre en Amersfoort, ha llevado a cabo el estudio de un antiguo relicario de los siglos XI o XII que ocultaba los restos completos momificados de un maestro budista. El monje era conocido como Liuquan, y perteneció a la Escuela China de Meditación.

Se sabía que en el interior de la estatua se encontraban los restos de una persona y fue en la exploración cuando se produjo el impresionante descubrimiento: en las partes internas de la escultura en las que los órganos habían sido retirados antes de la momificación, se encontraron restos de rollos de papel con escritura china.

El portal web de Discovery Max, explica que la automomificación era un procedimiento practicado sobre todo en Japón. Durante 1000 días, el monje llevaba una estricta dieta a base de frutos secos y semillas, así se desprendía de la grasa corporal. Durante otros 1000 días solo comía raíces y cortezas de árbol.

Al completarse la primera fase, el monje bebía una infusión venenosa de extractos de un árbol japonés que provocaba vómitos y pérdida de fluidos corporales. Este proceso convertía al cuerpo en tóxico y no podía ser devorado por los insectos y las bacterias.


Cuando casi era un esqueleto viviente, se introducía al monje en su tumba con un tubo para respirar y una campana. En la posición del loto y sin poder moverse, el monje tocaba la campana cada día para comunicar que seguía vivo. Al morir, se retiraba el tubo de respiración y se sellaba la tumba.