22 de marzo de 2016

Con condecoraciones a la Virgen

Cuando Nuestra Señora María Santísima del Amor recibió la Medalla de Oro al Mérito Policial en 2014, se armó una buena. Se suscitó el debate sobre lo adecuado de este tipo de condecoraciones en un estado laico, y Europa Laica y Movimiento hacia un Estado Laico denunciaron al Ministerio del Interior porque la virgen ni es funcionario ni es persona, por tanto, no puede ser condecorada.

Pero la cosa no queda aquí. Otras administraciones han otorgado en España decenas de Medallas de Oro y honores de Alcalde y Alcaldesa Perpetuos a Vírgenes, Cristos y otros entes religiosos. Hasta 143 distinciones recoge la plataforma laicismo.org, que invita a participar a quien conozca la existencia de algún galardón de este tipo en su municipio y así recopilar todas las distinciones existentes.

La legislación que respecta a la concesión de honores en el ámbito municipal queda recogida en el artículo 189 del Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales, que establece que los municipios «podrán acordar la creación de medallas, emblemas, condecoraciones u otros distintivos honoríficos, a fin de premiar especiales merecimientos, beneficios señalados o servicios extraordinarios».

Sobre la Medalla concedida por Fernández Díaz, y avalada por la Audiencia Nacional, la plataforma laicismo.org entiende que «aún obviando el carácter no físico ni jurídico de la deidad» y los puntos necesarios para ser poseedor de la Medalla de Oro al Mérito Policial (resultar muerto en acto de servicio, con mutilaciones o heridas), tampoco la Virgen del Amor pudo realizar una «actuación extraordinaria ni de trascendental importancia», otra de las condiciones.