29 de enero de 2016

Ser raro

Raro es lo que se aparta de la norma, de la regla, de lo comúnmente aceptado y admitido. Es la otra cara de la norma, pues sin ella no podría entenderse la rareza. Lo raro se incrusta en la norma como una excrecencia especial, a pesar de que parece negarla. Toda rareza es, en cierta medida, una rebelión de la norma contra sí misma, un acto de desconfianza de la norma respecto a su poder regulador. De ahí que cuanto es raro parece poner en peligro la norma, pero siempre tiene en cuenta lo que la norma supone para apartarse de su dominio.

Quienes son verdaderamente raros suelen dar razón de su rareza y conocer bien las normas de las que se aparatan. Realizan una crítica a la norma.

La auténtica rareza es siempre escasa y es esta escasez la que hace valioso a lo raro. De hecho, una sociedad democrática no es solo valiosa por las normas que genera, sino por su capacidad de generar rarezas.


Ser raro supone conocer a fondo los rasgos del presente y rebelarse contra algunos de ellos. Ser raro es no aceptar obedientemente el dictado de las normas. El mundo es una fábrica de raros y rarezas que aportan la riqueza de su diversidad.