18 de diciembre de 2015

Embaucados

No soportamos la incertidumbre ni la duda. Nos desasosiegan. Nuestro cerebro ha sido programado para aferrarnos a cualquier clavo ardiendo con aspecto de verdad. De ahí que existan las ideologías, que nos integran en un bando, en un grupo de iguales y, sobre todo, nos ahorra el esfuerzo de pensar, de tener un criterio propio.
Pero existen individuos que deciden por sí mismos, que no necesitan agarrarse a ninguna verdad. Estos individuos son un peligro. La sociedad no entiende que alguien carezca de líder, que no abrace ninguna ideología. A esas gentes acobardadas y simples, la dualidad les resulta imprescindible para comprender el mundo que les rodea: lo bueno es lo contrario de lo malo, quien no es de derechas, es de izquierdas; el enemigo del injusto siempre es justo… Para ellas, la verdad solo procede de determinadas personas, emisoras de radio, diarios, televisiones, páginas web… No se cuestionan que esos oráculos sirven para reforzar las ideologías y les dicen lo que desean escuchar. No se preocupan por quiénes son los dueños de esos medios ni qué intereses defienden. Cuestionarse estos planteamientos, sería tanto como aceptar que los buenos y los malos mienten y manipulan, que la verdad es una ficción prefabricada para mentes vagas, que les han embaucado. Por eso defenderán su verdad con uñas y dientes.