4 de diciembre de 2015

El poder de la imagen

Imagen: definición: figura, representación, reproducción.
 
Cuando somos pequeños, todos aprendemos mirando antes de saber leer. El acto de ver es tan importante y le concedemos tanta relevancia que lo que vemos nos parece verdad, realidad. La gente cree en lo que ve, pero las imágenes también pueden engañarnos, si las aceptamos de manera descontextualizada, sin emitir un juicio crítico. Entonces su capacidad de manipulación se vuelve extraordinaria.
La imagen es una evidencia visible a la que damos rango de verdad y nos parece irrefutable. Pero una imagen solo es un fragmento del mundo y con ella no podemos abarcar una visión integral de ese mundo.
La imagen anula la capacidad de disentir, parece que por sí misma ya lo dice todo. Hoy en día existe la posibilidad técnica de manipular las imágenes, de alterar lo que mostramos, y de esta forma provocar determinadas reacciones. La historia, las artes, la vida… no serían igual sin imágenes que nos muestren diversas realidades, lugares desconocidos, personas, objetos, etc. Los testimonios visuales sirven para investigar, para acercarnos a lo desconocido, para ver con otros ojos. Precisamente por eso corremos el riesgo de dejarnos engañar y llegar a la conclusión de que lo que estamos mirando es una copia fidedigna de la realidad, cuando puede ser una imagen falsa, manipulada o tendenciosa que altere nuestro juicio.
El poder persuasivo de una imagen es enorme y aquí radica su riesgo, su peligro. Una imagen plástica o visual puede quedarse en una representación, sin llegar a ser una realidad. Se puede escoger un escenario, una vestimenta, unos accesorios concretos para hacer un retrato. Este envoltorio hará que nuestra percepción de la persona retratada sea diferente ante nuestros ojos. Si ponemos a esta persona en la habitación de un lujoso palacio, con una ropa determinada, adornada con joyas caras, bien peinada y arreglada puede parecer un rey y ser en realidad un mendigo.
Conviene mirar las imágenes con prudencia antes de interpretarlas. El objetivo de las imágenes es comunicar, decirnos alguna cosa. Pero las imágenes son mudas, no nos dicen nada, tenemos que interpretarlas, captar su simbolismo.
El demonio se ha representado de muchas maneras a lo largo de los siglos: peludo, con larga cola, cornamenta, garras… Todos hemos visto la imagen de un demonio. ¿Existen los demonios?
Podemos reflexionar sobre esto antes de creer todo lo que vemos.