18 de noviembre de 2015

España, sin ir más lejos

Un chaval termina el colegio y no quiere seguir estudiando. Su padre, que es un  político muy importante, le amenaza:
- ¿Ah? ¿No quieres estudiar? Bueno, pues yo no mantengo vagos, así que vas a trabajar. ¿Queda claro?
El padre, con mucho dinero y metido en la política, tiene amigos influyentes, por lo que trata de conseguirle un empleo y habla con uno de sus compañeros de partido que está en el gabinete y le dice:
- Rodríguez, ¿te acuerdas de mi hijo? Bueno, pues resulta que ha terminado el colegio y no quiere estudiar. Si puedes, necesitaría que le consiguieras un puesto para que empiece a trabajar y no ande haciendo el vago, ¿de acuerdo?
A los tres días llama Rodríguez:
- Toño, ya está el trabajo para tu hijo. Asesor del Presidente del gobierno. Unos 10.000 € al mes. ¡¿Que bien, verdad?!
- No, no jodas Rodríguez! ¡Es una locura! Tiene que comenzar desde abajo. Además con tanto dinero, se va a echar a perder.
A los dos días, de nuevo llama Rodríguez:
- Toño, ya lo tengo. Le conseguí un cargo de Asistente Privado de un Diputado. El sueldo es más modesto, 5.000 € al mes…
- ¡No, Rodríguez! ¡Acaba de terminar el colegio! No quiero que la vida se le haga tan fácil de entrada. Quiero que sienta la necesidad de estudiar, ¿me entiendes?
Siguiente día:
- Toño, ahora sí… Le he conseguido el puesto de Jefe de Compras en la Secretaría de Comunicaciones, claro que el sueldo es bajo… Serán 2.500 €, mensuales nada más.
- Pero Rodríguez, ¡por favor! Consígueme algo más modesto. Recién empieza… Algo de unos 700 € u 800 €.
- No, eso es imposible, Toño.
- ¿Por qué?
- Porque esos cargos son por concurso, necesita: currículum, inglés, título universitario, haber hecho por lo menos una maestría o un post-grado en el extranjero… disponibilidad de horario y por supuesto experiencia previa. Lo llevas claro, Toño, trabajos así no se consiguen tan fácil…
*Esta historia me llega por correo.