17 de agosto de 2015

Proceso interior

Poco a poco todo se vuelve tan simple que sorprende.
Desaparecen las necesidades, se reduce el equipaje.
Las opiniones de los demás son exactamente eso, de los demás. Incluso si son sobre nosotros, no importan.
Abandonamos las certezas, pues ya no estamos seguros de nada. Y descubrimos que no son necesarias para caminar por la vida.
Vivimos conforme a lo que sentimos.
Dejamos de juzgar porque el bien y el mal no existen, solo la vida que cada uno eligió.
Por fin entendemos que lo verdaderamente importante es experimentar la serenidad interior, vivir sin miedo, hacer lo que el corazón nos pide en cada momento.
Cuando descubrimos esto, alcanzamos la plena satisfacción personal, la auténtica felicidad.