21 de julio de 2015

El apocalipsis nuclear

El pasado 12 de julio Federica Mogherini, Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, declaraba en Viena: Hoy es un día histórico y es para nosotros un gran honor anunciar que hemos alcanzado un acuerdo sobre la solución nuclear iraní, para que el mundo sea más seguro.
Casi a la par, desde Estados Unidos, llegaba otra noticia: La US Air Force y la NNSA (National Nuclear Security Administration) completaron, en el polígono de Tonopah en Nevada, el primer ensayo en vuelo de la bomba nuclear B61-12. Esta bomba reemplaza a la B61, que se almacena en Italia como parte de un arsenal compuesto por al menos 200 artefactos distribuidos entre Alemania, Bélgica, Holanda y Turquía.
La B61-12 es una bomba inteligente que puede dispararse a gran distancia del objetivo, está dotada de un sistema de precisión y tiene un coste de entre 8 y 12 000 millones de dólares para unas 400 o 500 bombas. Su potencia media es de 50 kilotones (unas 4 veces superior a la bomba utilizada contra Hiroshima). Estados Unidos cuenta con 1 920 ojivas nucleares estratégicas listas para su lanzamiento, de un total de 7 300. Y la carrera armamentista nuclear continúa con la constante modernización de los arsenales.
En este contexto, el acuerdo de Viena casi provoca risa. La «amenaza» era Irán, que carece de armas nucleares y cuyo programa nuclear civil es verificable. Según Estados Unidos, ahora gracias al acuerdo nuclear con Irán nuestro mundo es más seguro.