16 de julio de 2015

A los griegos les debemos

A los griegos les debemos muchas cosas, una de las más importantes es la mitología. Los poetas clásicos recogieron historias narradas por las gentes y nos aproximaron a un mundo de dioses y héroes, unas veces violentos, otras valientes y benévolos. La mitología clásica griega puebla nuestra fantasía. Jasón y sus argonautas en busca del vellocino de oro, los doce trabajos de Hércules, Ariadna en su laberinto…
Zeus, aburrido de su tranquila existencia divina, engendra con Gea una especie inferior a la suya: el hombre. Concebido para ser dichoso y llevar una vida cómoda, este se olvida de los dioses, por eso resulta exterminada la estirpe de Oro. Luego las divinidades crearon una raza de Plata, hombres crueles e insensatos, capaces de lo peor. También fueron eliminados. Finalmente los dioses, decepcionados por sus fracasos, decidieron engendrar a un nuevo hombre fecundando a las mejores mujeres, así nacieron los héroes, hijos de un dios y un mortal. Ellos acabaron con los monstruos que plagaban la Tierra, establecieron las leyes, inventaron la música, el alfabeto, los números, la ciencia… Una vez cumplida su misión, murieron o ascendieron al Olimpo para reunirse con sus padres. Sin ellos, la Tierra quedó habitada solamente por nuestra raza.
Ahora los reyes traman insidias contra otros reyes, no se respeta a nuestros ancestros, los ricos abusan de los pobres para mantener sus riquezas, nos vengamos de nuestros hermanos, la muerte nos acecha al doblar cualquier esquina. Es probable que los dioses se estén planteando acabar definitivamente con los hombres. Pero en algún lugar del mundo existe una persona, descendiente de los antiguos héroes, que se rebela contra los reyezuelos despóticos, defiende al oprimido, salva a los desvalidos. Luego se presenta ante el altar con una ofrenda pura, y los dioses, desde el Olimpo, la aceptan con una sonrisa y una leve inclinación de cabeza.