8 de junio de 2015

Morir de éxito

Nuestra sociedad valora el éxito por encima de todo lo demás. Los medios nos ofrecen continuamente ejemplos de personas que tienen éxito en la vida. Pero qué consideramos que es tener éxito.
Éxito es ser el perejil de todas las salsas, estar presente en todos los saraos, en los medios sociales, tener un trabajo importante y bien remunerado… Así se es (supuestamente) feliz y se gana la admiración de los demás. Si careces de algo de esta lista es que no sabes sacar partido de ti mismo y tienes que reinventarte para aprovechar todo tu potencial.
Pero, ¿de verdad el éxito es esto?
La presión social es enorme. No se permite el fracaso. Así que perseguir el éxito es la razón de nuestras vidas. Unas vidas en las que no queda tiempo para otra cosa que no sea esforzarse en conseguir un poco más. Vivir es disfrutar mientras recorremos ese camino corto que nos lleva a la tumba, cada cual a su manera, con sus propios objetivos. Para ello es posible que tengamos que renegar de esa necesidad creada que nos impele a ser el más exitoso, el más reconocido, el más feliz.