La música está en el aire

La palabra como herramienta para entender, descifrar y explicar el mundo.
Letras, palabras, frases, pensamientos, sentimientos, acordes que actúan como un percutor en la memoria y la disparan hacia el pasado, hacia aquella tarde lejana, casi remota en el tiempo. A aquel bar donde una moneda ponía música en el aire y hacía que los pies se movieran al ritmo de una sinfonía, la de Moroder. Entonces los problemas desaparecían, las pequeñas vidas se disipaban en una atmósfera de notas, colores y sonrisas cómplices.
Poner palabras a las emociones es casi imposible. Se quedan cortas, son inexactas. Quizás por eso en esta contienda gana la música, con su poder evocador. Cuatro compases te trasladan a otra galaxia y te devuelven las sensaciones exactas que viviste otrora, los olores, cada detalle que impregnó tu alma dejando una semilla proclive a germinar con cada nota de música que caiga sobre ella.
Vuelven los nombres, los rostros, el momento exacto en que la sinfonola lanzó al espacio una sinfonía para la eternidad.
 

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