6 de mayo de 2015

Churros rellenos de humo

En 1859, Samuel Smiles autopublicó Self Help, un breve manual sobre valores y conducta. Fue el primer libro de autoayuda. Poco tardó en convertirse en best-seller, en un año se vendieron veinte mil ejemplares. El éxito extraordinario de este libro se debió a que la coyuntura histórico-económica del momento hacía que las clases trabajadoras estuvieran explotadas y fueran tremendamente infelices. A ellos se dirigía Smiles. Por eso el señuelo de la felicidad dio tan buenos réditos económicos.
Animado por los resultados anteriores, en 1875 Smiles publicó Ahorro. En la obra se anticipaba una transformación que el tiempo ha consolidado: “El esnobismo no se limita a adular a los ricos, sino que frecuentemente se transforma en adulación hacia los pobres. Ahora que las masas ejercen poder político, hay una tendencia creciente a complacerlas, a halagarlas, a no decirles más que palabras dulces. Se les acreditan virtudes a sabiendas de que no las poseen. Para ganar su simpatía frecuentemente se finge tener sus puntos de vista, aun a sabiendas de que eso conduce a la desesperanza. El agitador popular debe complacer a aquellos a quienes se dirige []. Resulta muy raro que a estos oradores se les ocurra sugerir a quienes les escuchan que ellos mismos son los culpables de lo que les pasa o que carecen de unos medios hacia la felicidad que no están a su alcance”.
Smiles fue claro y contundente, se atrevió a decir que usted, que yo, que todos carecemos de unos medios hacia la felicidad que no están a nuestro alcance. Pero ahora intentan convencernos exactamente de lo contrario. Con la única fuerza de la fe en nosotros mismos, debemos solventar nuestros problemas. Y existe una conspiración para hacernos creer que tenemos un poder verdadero y palpable.
Los grandes gurús del momento, esos que venden recetas mágicas como churros rellenos de humo, intentarán convencerle de que usted es el eje del universo, un ser especial, un guerrero de la luz. Cualquiera es capaz de lograr sus sueños y cuando deseas ardientemente que algo suceda, todas las fuerzas convergen para que tu deseo se haga realidad. ¡Mentira podrida! Si alguien pretende venderle su receta sobre cómo cumplir los objetivos de la vida y llegar a ser feliz, desconfíe. Le engañarán una vez más.
Fíese únicamente de Samuel Johnson, en 1791 dejó sentadas las bases de la felicidad en una sentencia: “La pobreza es la gran enemiga de la felicidad”, que se resume en el siguiente planteamiento: Dinero=Felicidad.