2 de marzo de 2015

Qué segunda oportunidad

El BOE del sábado 28 de febrero recogía el Real Decreto-Ley de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de carga financiera y otras medidas de orden social. Se trata de un paquete de medidas aprobado por el Gobierno unilateralmente, es decir, sin pasar por el Congreso ni contar con la opinión de nadie, que incluye reformas muy importantes, entre ellas: La supresión de las tasas judiciales para los ciudadanos. La modificación de las bonificaciones de cotización para contratos indefinidos. Y la que le da título, que permite a los ciudadanos entrar en concurso de acreedores e, incluso, liquidar la deuda hipotecaria con la dación en pago de la vivienda.
Como toda oferta tentadora, lleva su asterisco, su letra pequeña. Para poder acceder a la exoneración de deudas es necesario que el solicitante sea considerado un deudor de buena fe. Esto significa que en el concurso no haya sido declarado culpable, esto es, que el juez considere que la insolvencia no se ha provocado mediante voluntad deliberada o engaño del deudor. Esto en cuanto a la buena fe, porque hay más requisitos, a saber:
- Que el deudor no haya sido condenado en sentencia firme por delitos contra el patrimonio, contra el orden socioeconómico, falsedad documental, contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social o contra los derechos de los trabajadores en los 10 años anteriores a la declaración de concurso.
- Que haya celebrado o intentado celebrar un acuerdo extrajudicial de pagos, para intentar -mediador mediante- establecer un sistema de pagos o posibles quitas directamente con sus acreedores.
(Para acceder a estos acuerdos extrajudiciales es obligatorio que el deudor disponga de dinero suficiente para satisfacer los gastos del mismo).
- El deudor tiene que pagar todos los créditos contra la masa (salarios, indemnizaciones, costas judiciales y gastos del concurso, alimentos...) y los créditos privilegiados, que incluyen las hipotecas (o cualquier otro préstamo) y las deudas públicas (Seguridad Social, Hacienda...).
(La exoneración solo será aplicable al resto de deudas).
Si una persona no puede pagar la hipoteca y quiere optar por una dación en pago, además de los tres primeros requisitos: debe comparecer siempre que sea requerida; no haber obtenido concurso de acreedores en los últimos diez años; aceptar que se haga pública la resolución durante cinco años; y someterse a un plan de pagos de cinco años para pagar las deudas que no se perdonan, esto es, las deudas de derecho público, como pagos a la Seguridad Social, y de alimentos. Únicamente en este caso será posible liquidar lo que se denominan créditos privilegiados, es decir, entregar la vivienda a cambio de liquidar la deuda. Se haría efectiva la dación en pago. 
Pero aún existen más requisitos: No haber rechazado un puesto de trabajo acorde a sus capacidades en los últimos cuatro años, si bien esta cláusula queda en suspenso durante un año y, hasta el 1 de marzo de 2015, no será necesario cumplirla para acceder a la liquidación de la hipoteca. Fíjense en la fecha de entrada en vigor, una vez pasadas las elecciones, con un nuevo Gobierno.
El preámbulo del Decreto-Ley, que se congratula de las mejoras en la economía española, aclara: "Es preciso que el legislador huya siempre de toda tentación demagógica que a la larga pueda volverse en contra de aquellos a quienes pretende beneficiar".
Sin comentarios.