23 de febrero de 2015

Lo que deben, lo que debo, lo que debemos

La consultora norteamericana McKinsey ha publicado el último informe sobre la deuda en el mundo. La cifra resulta escalofriante, nada menos que 200 billones de dólares. Esta cifra incluye a toda la deuda: pública y privada, de estados, particulares y empresas.
Aunque lo malo no es la deuda, lo peor es que se tiene que pagar. Pero ¿se puede?
España es uno de los países más entrampados del planeta en relación a su riqueza: la deuda equivale al 320% de nuestra riqueza.
¿Por qué debemos tanto?
Hasta 2007, la economía creció a un ritmo que el Estado recaudaba una enorme cantidad de dinero en impuestos y no tenía necesidad de endeudarse para costear los gastos públicos. Había superávit, es decir, ganaba más de lo que gastaba, por eso la deuda pública bajó al 35% del Producto Interior Bruto.
Hasta aquí, todo bien, pero los economistas cayeron en la cuenta de que la deuda de los particulares y de las empresas se había disparado y ascendía a más de dos billones de euros. Las familias pedían créditos para comprar, y las empresas se embarcaban en proyectos avaladas por bancos y cajas de ahorro. ¿De dónde salía todo ese dinero? Pues de los créditos que España pedía a los bancos extranjeros.
Estalló la crisis. En 2008, la confianza de nuestros prestamistas en que les devolviéramos su dinero, se esfumó y empezaron a apremiarnos para cobrar lo que se les debía. Los bancos extranjeros ya no prestaban a los españoles. En consecuencia, los bancos españoles dejaron de prestar a particulares y empresas; las empresas no crecían y despidieron a sus trabajadores; los trabajadores no devuelven sus créditos porque están en paro.
Pagar la ingente cantidad de dinero que debemos los españoles hace falta algo más que una recuperación económica sostenida. Ahora los particulares y las empresas saldan poco a poco sus deudas. Los particulares han reducido al mínimo su consumo, las empresas reducen costes con despidos. Así que el Estado ha incrementado su deuda porque no logra recaudar impuestos suficientes.
El Gobierno da muestras de no saber cómo se sale de este embrollo. Porque, sí, hay que pagar lo que se debe, es necesario hacer ajustes, pero no a costa de un suplicio social que estrangula a los más débiles. ¿No existe otra solución que sacrificar al más pobre?

1 comentario:

Toy folloso dijo...

Los bancos españoles dejaron de prestar dinero a los particulares por comprar deuda pública en países emergentes.

Otra cosa que no todo el mundo sabe: un "Bilion" anglosajón son solo mil millones, no como el nuestro que son un millón de millones.