27 de enero de 2015

Ese señor

El tiempo pone a cada uno en su sitio. También a “ese señor” llamado Luis Bárcenas. Entre las explicaciones del PP sobre la contabilidad en negro del partido y las de Bárcenas, me quedo con las de Bárcenas.
No me sirven esas manifestaciones tendenciosas sobre el escrito de la fiscalía para manifestar que el PP no sabía nada. Ni me trago que fuera la caja B de Bárcenas, porque hasta la abogacía del Estado, órgano dependiente del Gobierno, da por probado que el PP llevaba una contabilidad paralela con dinero negro. No me vale que Rajoy dijera “ya les adelanto yo que en el Partido Popular, ni se ha llevado una doble contabilidad, ni se oculta ningún delito”. La abogacía del Estado, el fiscal y el juez han determinado que el PP tenía una doble contabilidad y que Rajoy mintió hace año y medio en el Congreso.
Creo más a Luis, que desde que ha salido de prisión responde a todas las preguntas que le formula la prensa. Le creo cuando afirma que las tramas de financiación y expolio del dinero público se conocían y consentían en Génova y en la Moncloa. Creo la versión de Luis porque Floriano, después de anunciar que interpondría querellas contra todo aquel que sostuviera la existencia de una caja B, aún no ha presentado ninguna.
Me gusta ese Luis que tuvo el detalle de levantar cuatro dedos para recordar a sus compañeros de prisión del módulo 4. Cuando afirma, sin perder la sonrisa, que Rafael Hernando llegó a su puesto de portavoz parlamentario por “arrastrarse como una culebra”. Me gusta “ese señor” porque, como dijo el presidente del Gobierno, todo lo que dice es verdad “menos algunas cosas”.