26 de enero de 2015

Anoche me acosté con miedo

Anoche me acosté con miedo. Los primeros escrutinios daban a Alexis Tsipras, líder de Syriza, como ganador en las elecciones griegas. Hoy, con el recuento de votos finalizado, su victoria se confirma por una mayoría suficiente, aunque no sea absoluta. Alemania había lanzado sus amenazas, la troika había presionado, se apelaba al miedo para que todo continuase como hasta ayer, porque el triunfo de Tsipras sería la debacle, la ruina y la inmediata salida del euro, el apocalipsis… Pero esta mañana ha salido el sol, especialmente para los griegos, y si algo se ha hundido es la política de austeridad impuesta por Angela Merkel.
Solo espero y deseo que Syriza no decepcione a sus votantes y lleve a cabo las medidas que propuso en campaña, como que los 300.000 hogares a los que les han cortado la luz por impago tengan otra vez suministro eléctrico o que ese 30% de griegos sin derecho a asistencia sanitaria pública reciban atención médica, sin olvidar ese recorte a los privilegios y abusos de las clases dominantes griegas.
Gracias a Grecia, algo se mueve en Europa.