19 de diciembre de 2014

Ya llega


Llega otra vez,

no hay forma de librarse de ella.

Es como una enfermedad latente

que, aletargada durante meses,

despierta para amargarte la vida.

El mal se manifiesta con graves síntomas:

empiezas a ver luces de colores,

hombres gordos vestidos de rojo,

sonrisas estúpidas en los rostros,

montañas de polvorones y turrón.

Oyes sonsonetes machacones,

hablan de peces en el río

que no paran de beber,

de una burra que va a Belén,

de un robo de pañales

a un niño que estaba en su cuna.

La bandeja de entrada del correo

se peta con mensajes melifluos,

gente que no conoces

te desea felicidad, amor, paz.

Intentas escapar y no puedes,

el aire está contaminado,

la gente enferma de un extraño virus.

Espíritu navideño se llama,

y aún no tiene vacuna, ni cura.