12 de diciembre de 2014

Dignidad

Colectivos enteros agonizan sin que la sociedad lo perciba. Inmigrantes, desempleados, ancianos, discapacitados… se vuelven invisibles y poco a poco desaparecen.
Miles de personas sufren soledad y marginación social, pero aplicamos la indiferencia frente a este grave problema. Una sociedad que se despreocupa del bienestar de las personas mayores, sin hogar, sin dinero o enfermas es una sociedad canalla, que elude su deber de solidaridad con los colectivos más débiles. La respuesta a esta situación no puede ser solo de índole política, se requiere también la concienciación de todos. De poco sirve exigir mejores políticas sociales, si la implicación social de los ciudadanos es nula. Se trata de una cuestión de dignidad.

1 comentario:

Toy folloso dijo...

He oído esta mañana en la SER una réplica a Rajoy:
"Mida las mejorías económicas en la cola de los comedores sociales, señor presidente".