13 de octubre de 2014

Vida precaria

Los años de crisis se suman hasta hacerse largos y trágicos, hasta obligarnos a ver la vida desde una perspectiva pesimista y bastante desesperanzada. Todos hemos tenido que revisar a la baja nuestras expectativas en cuanto al futuro y a proyectos personales. La estabilidad que caracterizaba el pasado es ya un recuerdo y la vida en precario se afianza.
Obviamente, no todas las personas sufren la crisis de igual forma. Las situaciones de necesidad determinan las expectativas, y la clase social a la que uno pertenezca es una variable determinante. Pero al ciudadano medio le espera una vida low cost, con los derechos civiles y sociales muy mermados. La forma tradicional de construir un proyecto vital: estudios, trabajo, hogar, familia… se ha visto truncada por las circunstancias y las malas condiciones. Por eso muchos sienten la necesidad de crear un orden nuevo.
La resignación y el desencanto han de sustituirse por la fuerza para no rendirse y renovar expectativas. La rebeldía es más necesaria que nunca.