28 de octubre de 2014

Estoy enferma

Llevo días vomitando, enferma de asco, de vergüenza, de rabia…
Cada día aparece un nuevo “caso aislado” de corrupción que supera y desbanca al anterior en el ranquin del choriceo nacional.
Es imposible llevar la cuenta de tantos millones robados, escamoteados al fisco, huidos a paraísos fiscales… Es imposible retener los nombres de los cientos de desalmados que se han llevado a su cuenta corriente el dinero de los españoles.
¿Qué nos ocurre a los ciudadanos? ¿Nos ponen algo en el agua que bebemos que anula nuestra capacidad de reacción? ¿Todo nos da igual?
Millones de personas: desempleadas, jubiladas, discapacitadas, desahuciadas, esclavas de un empleo basura… han caído al abismo negro de la miseria. ¿Y no pasa nada? ¿Nadie exige que nos devuelvan lo robado, la dignidad como pueblo? ¿Hasta cuándo seguiremos así? Narcotizados, abúlicos.
Nos roban porque les dejamos. Nos oprimen porque lo consentimos. Tenemos lo que nos merecemos.