8 de octubre de 2014

Crisis, también demográfica

Además de la dichosa crisis, en España tenemos otro problema sumamente serio del que apenas se habla: no hay nacimientos que aseguren un relevo generacional a corto plazo.
España es el último país del mundo en la relación número de hijos por mujer en edad fértil. Sufrimos un peligroso proceso de envejecimiento en nuestra sociedad, agravado por una elevada esperanza de vida y por la falta de un flujo migratorio que nos permita compensar estas deficiencias. Dentro de unos pocos años, estaremos todos en el geriátrico, o a punto de entrar en él.
Las consecuencias económicas de este proceso son tan evidentes como ruinosas. No habrá mano de obra y el trabajo se encarecerá. El consumo, la inversión y la productividad caerán en picado. Seremos una sociedad de vejestorios improductivos.  No aportaremos nada al país, pero generaremos un montón de gastos de jubilación y sanitarios. Las ruinas del Estado del Bienestar se convertirán en polvo porque la deuda y déficit derivados de la falta de ingresos supondrán la muerte de nuestra economía.
Para evitar el desastre que se avecina, urge poner remedio ya. Aplicando ayudas de tipo económico y social a las familias que deseen tener hijos y mejorando los mecanismos de conciliación conseguiríamos un buen punto de partida. Pero el Gobierno anda embarcado en otros asuntos y no hace nada al respecto.

1 comentario:

Toy folloso dijo...

Pues mi opinión es contraria.
El trabajo, trabajo, lo hacen las máquinas.
Me subleva ver tantas familias, principalmente inmigrantes, con tres y cuatro hijos pequeños. Sus padres parados, ¿de dónde sale su manutención?. ¿Y su futuro?.