11 de septiembre de 2014

Ser cincuentañero

Llegan los 50 años, y caen como una bomba o como una bendición, según quién los reciba.
Ya están aquí los temidos 50 y ves que no son tan malos como los pintan, pues a esta edad llevas un buen trecho de vida recorrido y la encaras de otra manera, con más calma y menos dudas existenciales. La edad es ideal, a estas alturas eres un doctorado en mundología por la universidad de la vida y exhibes orgulloso el título. A fuerza de errar, has aprendido tanto…
A los 50 te encuentras a mitad de camino, con experiencia y “joven” todavía para seguir adelante con ilusión y ganas de nuevas experiencias. Sabes quién eres, adónde vas y junto a quiénes caminas, has acumulado sabiduría, tienes tu propia filosofía existencial, un criterio particular sobre la gente y las situaciones. Has luchado en muchas guerras, ganado y perdido batallas, sufrido heridas de diversa consideración, quizás padezcas sus secuelas, pero estás aún en pie, encarando el porvenir. Tus hijos (si los tienes) se han hecho mayores y tus padres también. Los dos espejos te reflejan, puedes comparar desde una distancia objetiva, enseñar y seguir aprendiendo.
Los 50 marcan arrugas en la piel, pero peor es tenerlas en el alma. Mientras te sientas fuerte y animoso, todo va bien. Sigues sexualmente activo, aunque ahora valoras más la sensualidad o la ternura que el ardor. Sabes perfectamente lo que no quieres y te atreves a apartarlo de tu lado sin miramientos.
Con los 50 has ganado un montón de años, también seguridad, aplomo, perspectiva y lo más importante: te conoces. Tu proyecto vital se ha ido consolidando (si la crisis no ha desbaratado tus planes) y es el momento de disfrutar de los logros, de tomarse las cosas con tranquilidad y aprovechar el tiempo restante. La actitud es importante, así que con una sonrisa permanente en la cara esperaremos a la Parca. Que nadie diga de nosotros que no apuramos hasta el último segundo de felicidad que tuvimos a nuestro alcance.

1 comentario:

Toy folloso dijo...

Por lo menos la mitad de los clientes de Blogger debemos ser Virgo.
Sorpréndete del signo.

Y sí, chica, la vida corre a sesenta minutos por hora y no hay forma de reducir esa velocidad....