22 de septiembre de 2014

Mar azul

Al decir “mar azul” sabemos exactamente a qué color nos estamos refiriendo. Pero ¿es azul el mar? No. También sabemos todos que el agua es incolora, y el mar es una gran masa de agua.
 
Si el mar es azul y el agua incolora, ¿nos hallamos ante una contradicción, un error de percepción, una ilusión óptica…? Vamos por partes. El mar actúa prácticamente como un espejo que refleja el cielo. Los días grises de lluvia, el mar no se ve azul. Durante la noche, el mar tampoco es azul. Pero el agua refleja sólo una parte de la luz que incide en ella, otra parte penetra en las profundidades marinas, que a su vez la reflejan de manera dispersa. Asimismo las partículas que flotan sobre el agua dispersan la luz y provocan que el mar tenga un color característico. Por eso el color del mar no es exactamente igual al del cielo que tiene encima.
 
Cerca de la orilla, el fondo del mar influye sobre el color; hasta aproximadamente un medio metro de profundidad, el amarillo de la arena, al mezclarse con el azul celeste, confiere al mar un precioso color turquesa. Además, la agitación del agua, las olas y el viento hacen que el mar no posea un color uniforme.
 
El mar se pinta con los colores del cielo, pero les añade matices que le aportan una belleza espectacular.