9 de septiembre de 2014

España y el desempleo

La OCDE considera que los cambios que se han llevado a cabo en España para activar la búsqueda de empleo van “en la dirección correcta”, pero en las autonomías la implantación es lenta debido al “enfoque pasivo” de los Servicios Públicos de Empleo, que todavía han de mejorar mucho en eficiencia para evitar que el paro se haga eterno.
En su informe bienal, la OCDE valora la Estrategia de Activación para el Empleo 2014-2016, aprobada por el Gobierno, aunque destaca que las políticas activas del mercado de trabajo únicamente resultan efectivas cuando se basan en la obligación mutua: para recibir una prestación, los parados deben participar activamente en la búsqueda de empleo. Si bien, establecer un sistema de obligación mutua “resulta complicado”. Por un lado están las competencias de cada autonomía, por otro, los desempleados deben aceptar ofertas de empleo adecuadas, y esto implica establecer qué se considera "adecuado" en remuneración.
La OCDE destaca que la inversión en políticas activas del mercado de trabajo ha aumentado un 10% desde 2007, “a pesar de que el número de desempleados se ha duplicado con creces”. El gasto en asistencia para la búsqueda de empleo es bajo, comparado con los parámetros internacionales, y de media cada trabajador del Servicio Público de Empleo es tutor de 269 demandantes, dato que sitúa a España a la cola de los países europeos.
La alerta se dispara con el elevado número de parados de larga duración con escasa cualificación, el desajuste entre la oferta y la demanda de cualificaciones, la alta tasa de abandono escolar y la insuficiente innovación. Más de la mitad de los cerca de seis millones de desempleados llevan sin trabajar más de un año, cerca del 50% de los parados tiene estudios del primer ciclo de secundaria o inferiores y unos 750.000 desempleados se dedicaban antes a la construcción.
Las soluciones que propone la OCDE son: reducir la indemnización por despido improcedente e introducir la figura del contrato único con indemnización por despido creciente con la antigüedad, lo que contribuiría a reducir las diferencias entre temporales y fijos. Lo que no ha sido capaz de ver la OCDE es que, bajo estas condiciones, los trabajos solo serán temporales, por todas las ventajas para el empresario que este tipo de contratos conllevan.