1 de septiembre de 2014

El círculo vicioso de la economía

No es preciso ser doctor en Economía por la universidad de Harvard para darse cuenta de una obviedad: la economía ha entrado en un círculo vicioso.
Las empresas han recortado los costes salariales y con las ganancias obtenidas acumulan reservas financieras, en lugar de destinar parte de esos beneficios a la inversión. La consecuencia lógica de esta medida es que la demanda interna se va encogiendo poco a poco. Por consiguiente, los beneficios empresariales también lo hacen. ¿Solución aplicada? Recortar aún más los salarios de los trabajadores para que no se reduzcan los excedentes de reserva. ¿Resultado obtenido? Disminución de la renta disponible de los hogares y de la demanda interna. También de los beneficios empresariales y, además, por hallarnos a un tris de la deflación, mengua el esperado rendimiento empresarial, es decir, la rentabilidad de los activos.
¿Qué debería hacerse? Aumentar los salarios para que empujen la actividad económica y, por ende, los beneficios empresariales. Pero los empleados renuncian a una negociación colectiva, prefieren cobrar una miseria y conservar su puesto de trabajo. Y los empresarios quieren seguir enriqueciéndose.
Si la inflación no sube y los salarios no se equiparan con ella, tenemos miseria para rato.