24 de junio de 2014

Política y economía. Un equilibrio de fuerzas imprescindible

Uno de los principales problemas de la eurozona es su carencia de mecanismos para resolver sus desequilibrios internos. Hay países que se gestionan bien y países que lo hacen mal. Existe una moneda única, pero falta un mecanismo de transferencia por el cual con el superávit de los países que van bien se ayude a financiar a los que no van tan bien. Esto ocurre porque Europa es una confederación de estados soberanos y no una federación. Falta solidaridad entre los miembros y la crisis agudiza su distanciamiento.
Con el estallido de la crisis financiera, la comunidad internacional vio la necesidad de reformular el capitalismo, pero seis años después, ¿ha cambiado algo? No en el aspecto estructural. Seguimos teniendo un sistema basado en el mercado, que los gobiernos tratan de supervisar o regular. La naturaleza del sistema permanece intacta.
En el tipo de sistema actual, el poder lo ejercen los sectores privados del mercado, las multinacionales principalmente, y ningún gobierno es capaz de controlarlos, puesto que solo pueden controlar lo que ocurre dentro de sus fronteras. La jurisdicción de los estados es limitada, pero el dominio de las empresas es global y se aprovechan de ello. La única forma para equilibrar ambos poderes pasa porque los estados se alíen y cooperen.  
La alternativa al capitalismo que tenemos es una revolución marxista. A menos que nuestros sistemas políticos ofrezcan una regulación suficiente a la actividad mercantil, que aleje al sistema de crisis tan duras, largas y peligrosas como la que estalló en 2008. Es una cuestión de eficacia y la mayoría de nuestros gobiernos no son efectivos porque están divididos. Mientras esta situación continúe, el poder estará en manos del sector privado, y seguirá asumiendo riesgos. Mientras se arriesgue, existirá la posibilidad de que estalle una crisis. No se vislumbran cambios fundamentales a corto plazo, por lo que solo cabe esperar que los políticos tengan el juicio suficiente como para regular debidamente el sistema.