4 de junio de 2014

La maldición del artista

Es muy probable que usted no lo sepa, pero existe en España un colectivo de trabajadores que carece de garantías sociales, incluso de las escasas que tienen los demás. En la Seguridad Social no existe un epígrafe que les incluya, su oficio no está regulado. Para estos trabajadores no hay una legislación laboral: contratación, remuneración, negociación colectiva, etc.; una protección social: con normas relativas a la seguridad social, como el seguro de enfermedad, la maternidad, la invalidez, el desempleo, planes de pensiones… y una fiscalidad: mejoras en la regulación y el régimen jurídico.  Este gremio al que aludo es el de los artistas.
Una resolución del Parlamento Europeo insta a los Estados miembros a garantizar los derechos de los artistas y establece unas bases laborales para ellos. Pero España es un caso aparte. El último Ministerio de Cultura que tuvo este país, dirigido por Ángeles González-Sinde, elaboró una guía de actuación, un plan estratégico que tenía como finalidad mejorar la situación socio-laboral de los creadores, entre otras cuestiones. Todos los buenos propósitos murieron al poco de nacer, tras las Elecciones Generales de 2011 y la desaparición del Ministerio de Cultura. Ahora las reivindicaciones de los creadores han desaparecido, en su lugar han quedado bonitas palabras: “un marco de libertad que refuerce la autonomía y la creatividad de los artistas”.
En España, el arte, la cultura en general, carece de valor social. El Estado lo considera como prescindible al interés general, por tanto, absolutamente innecesario, algo donde meter la tijera a fondo y sin ninguna consideración. No se mueve un dedo por mejorar esta situación, aunque los políticos y gestores deben asumir con urgencia un compromiso serio para paliar esta degradación.

1 comentario:

Toy folloso dijo...

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