30 de junio de 2014

En la escuela


En la escuela aprendí a evadirme de la realidad. Me fugaba por la ventana y vivía en mundos remotos hasta que la sirena sonaba anunciando el fin del viaje. Los compañeros y compañeras me proporcionaban buenos ratos de diversión y los fines de semana los profesores me concedían una tregua que yo aprovechaba para ir a la biblioteca y aprender en aquellos libros lo que a mí me interesaba. Los dos últimos cursos tuve un MAESTRO que nos torturaba con la gramática, la fonética, la sintaxis… “Algún día me lo agradeceréis”, nos decía cuando protestábamos por aquel peñazo de clase. Desde entonces no he dejado de agradecerle que me facilitase las herramientas para construir mi carrera literaria.

1 comentario:

Toy folloso dijo...

Quien bien te quiere, te hará llorar....