23 de mayo de 2014

Treinta y cinco años de lo mismo

Treinta y cinco años llevamos viéndoles las caras a los mismos políticos, a los dos grandes partidos estatales. Treinta y cinco años de burrocracia, monarquía, corrupción, nepotismo e incompetencia. Treinta y cinco años de PP y PSOE. Treinta y cinco años sufriendo una ley D’Hont que fomenta el bipartidismo. Durante estos treinta y cinco años se ha saqueado vil e impunemente a la clase media y a la clase obrera. Y ahora, esos mismos que han expoliado el país, viendo en peligro sus respectivas poltronas, planean unir fuerzas en una gran coalición: por el bien de España, dicen llevando al colmo su cinismo.
Las elecciones populares son el único medio por el que se puede cambiar el curso de la historia en un país democrático. En España, según encuestas del CIS de dudosa credibilidad, la intención de voto para los dos grandes partidos estatales es del 58,1%. Aunque es posible que, en realidad, entre PP y PSOE a duras penas alcancen un 50% de los votos emitidos. Así es que ambos partidos se han puesto a maquinar a la desesperada un plan para mantener el tinglado intacto. ¿Cómo piensan hacerlo? No dan detalles. No exponen su plan, si es que tienen alguno que vaya más allá de llenarse los bolsillos. Aunque, de momento, han hecho un pacto de silencio y no hablan de corrupción, ni de Bárcenas, ni de los ERE, ni del AVE a Barcelona, ni de la independencia de Catalunya... Rubalcaba nos dice que: “Los problemas de Europa se resuelven con más Europa”. Rajoy intenta vendernos que la economía va mucho mejor, y los datos lo demuestran: 184.000 empleos destruidos en el primer trimestre de 2014; recortes por valor de 4.700 millones a las prestaciones por desempleo, bajando la prestación media a su mínimo histórico en términos reales; el 55% de los jóvenes sin trabajo, ni esperanza de conseguir uno en veinte años; una tasa de pobreza infantil escandalosa, la segunda mayor de la UE y una seria preocupación en Bruselas (no para los políticos españoles); los dependientes desamparados por completo y mil cosas más es ir muchísimo mejor. No me explico cómo los españoles estamos tan ciegos que no lo vemos.
Por si alguien no lo sabe todavía, el Gobierno ha ordenado al Censo Electoral la supresión de miles de mesas y colegios electorales en toda España, en particular en aquellos lugares donde el voto le es menos favorable. Se suprimirá una de cada tres urnas para dificultar el voto de los desafectos y fomentar la abstención, pues si el votante se encuentra con una enorme cola no querrá esperar y se irá. Esta táctica, que no se aplica ni en la república más bananera del mundo, nos dicen que es porque suprimiendo mesas y colegios se ahorra dinero.
La abstención puede rondar el 60%, y con menos de un 20% del censo votándole, al PP se le llenará la boca afirmando que los ciudadanos respaldan su criminal política económica y sacará pecho para seguir cometiendo desmanes con la impunidad que le conceden los electores.
El día 25 de mayo, la mitad de los votantes elegirán a los mangantes que llevan treinta y cinco años saqueando al país para que les sigan robando la cartera y el futuro. Votarán a los dos partidos que han generado las mayores desigualdades de renta y riqueza de nuestra historia, a los que han situado a un tercio de las familias por debajo del umbral de la pobreza, y donde millones de personas, sobre todo niños, pasan ya hambre física.
Mucho cuidado con su voto, amigo. Con él puede estar contribuyendo a la mayor ruina económica, política y moral de la historia de España.
Por desgracia, este es el sentir popular.