2 de mayo de 2014

Masas

Lenin no está aquí para movilizar a las masas, ni Hitler, y las masas no son aquella panda de desarrapados que en la Francia de 1789 se lió a cortar cabezas. Pero algún día, las masas asfixiadas por la crisis se cansarán de no recibir nada a cambio de lo mucho que dan y exigirán lo que en justicia merecen. Cuando ese día llegue, se desatará la ira y se producirá la quiebra del orden establecido.
Puede que no se logre nada, que las ilusiones se esfumen, que volvamos a lo de siempre porque nos equivocamos de líder o de camino, pero habremos hecho algo más que quejarnos y esperar resignados a que nuestros problemas se resuelvan solos.