7 de abril de 2014

La Primera Guerra Mundial vista por los soldados ingleses

Desde la semana pasada, y con motivo del inicio de las conmemoraciones del centenario de la Primera Guerra Mundial, el Archivo Nacional del Reino Unido pone a disposición del público copias digitalizadas de casi 2.000 diarios oficiales de guerra. Unas 300.000 páginas permiten conocer las actividades cotidianas de tres divisiones británicas de caballería y siete de infantería, las primeras que fueron enviadas a Francia y Flandes al comenzar el conflicto. Los responsables de cada batallón estaban obligados a relatar por escrito, las actividades diarias de los soldados: la hora a la que se levantaban, a qué hora recibían la orden de atacar, cuántas bajas se producían, dónde pasaban la noche…
No se conservan todos los diarios oficiales, algunos se perdieron o no han llegado a manos de los documentalistas, que optaron por incluir diarios personales con el fin de cubrir períodos vacíos. El del capitán Peterson empieza en agosto y finaliza el 25 de octubre de 1914. Unos días más tarde falleció por heridas de guerra, pero sus narraciones han sido muy útiles a los historiadores.
Ofrecer online los diarios de las unidades que participaron en la Primera Guerra Mundial acerca a todo el mundo las actividades, las historias y las batallas de cada unidad. Es una oportunidad única de conocer la historia contada por sus propios actores.
Diario de guerra inglés, septiembre 1914. Clicar para ampliar.
 
 
“Estoy sentado al sol en la trinchera. La lluvia que nos ha perseguido durante dos días ha cesado y el mundo debería parecernos maravilloso (…) pero la verdad es que es algo indescriptible. Trincheras, pedazos de equipo, ropa (probablemente manchada de sangre) municiones, gorras, etc. Pobres chicos muertos tirados por todas partes. Algunos son de los nuestros, otros de la Primera Brigada que pasó por aquí antes y muchos son alemanes. Todos los setos rotos y pisoteados, la hierba machacada sobre el barro, agujeros donde han caído las bombas, las ramas arrancadas de los árboles por las explosiones. Por todas partes los signos despiadados, duros y sombríos de la batalla y la guerra. Ya no puedo más”.
Narración fechada el 14 de septiembre de 1914, corresponde a la primera batalla de Aisne.