6 de marzo de 2014

Obispos, políticos y aborto

José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián.
El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, rechazaba ayer el aborto "sin excepciones", incluso en los supuestos de violación, ya que "una injusticia no se solventa con otra" y no hay que "hacer pagar a la criatura inocente". Según el prelado, "la causa de la vida es pre política y está por encima de cualquier ideología", e invocar el derecho del aborto es "la cosa más absurda que se pueda argumentar".
El obispo de Bilbao, Mario Iceta, se suma hoy al criterio de que las mujeres violadas no puedan abortar. "Ese niño concebido en una violación puede ser dado a una familia para que pueda vivir".
El obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, aseguraba hace poco que el aborto y la corrupción van de la mano. "Si se puede matar al inocente indefenso, toda corrupción imaginable es posible y podría ser garantizada como Derecho".
Pero no solo la Iglesia da su opinión. También los políticos nos han reglado perlas al hablar de la despenalización del aborto, como Julián Huete, vicepresidente de la diputación de Cuenca, que comparó la despenalización del aborto con el holocausto y la esclavitud: "Lo que no vale es decir que con que es legal ya está bien, la esclavitud también era legal y la solución final de los nazis también".
El mes pasado, Javier Hurtado, un ex miembro de Nuevas Generaciones del PP en Tarragona se encaró con una mujer que participaba en una concentración pro-abortista: "Eres muy fea, yo te hubiese abortado".
Davinia Saorín, ex concejal de política social de Calasparra, Murcia, dimitió tras decir sobre el aborto: "Eso es matar a un ser humano, es ser un terrorista".