7 de marzo de 2014

El nuevo orden que viene

Reconozco que me ha costado entender la situación, que estaba entretenida en otras cosas y no prestaba atención a Crimea, es decir, a lo que acontecía entre Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea.
He tratado de informarme en diversas fuentes y la prensa española no ha satisfecho mi curiosidad, he tenido que recurrir a la extranjera para tener una visión global y certera de los hechos.
Lo que ocurre en Ucrania es fruto de las decisiones adoptadas por Estados Unidos y la Unión Europea para asestar un golpe a Rusia en el corazón de su zona de influencia estratégica. Ucrania tiene para Rusia enorme importancia económica y militar: se halla ubicada entre Asia y Europa oriental, constituye uno de sus escasos accesos a los mares cálidos, alberga a la Flota del Mar Negro y es el territorio por donde pasan los gasoductos que suministran a Europa el gas ruso.
Sobra decir que el golpe de estado auspiciado por Estados Unidos y la Unión Europea es anticonstitucional y nada democrático. Es una violación flagrante del acuerdo cerrado entre el presidente Viktor Yanukovich y la oposición. El rastro de los servicios de inteligencia estadounidenses y europeos está presente en los acontecimientos que han propiciado el derrocamiento de Yanukovich, quien buscó refugio en Rusia. La escalada occidental contra Rusia tiene el objetivo de imponer a Moscú las normas de un nuevo sistema de relaciones internacionales, bajo la dirección de Estados Unidos. Es un desafío que obliga a Rusia a defender su seguridad nacional, sus intereses y sus relaciones con Estados Unidos.
Rusia se mantuvo en un segundo plano antes de la conferencia Ginebra 2 sobre Siria y esto ha propiciado que Washington y Europa intensasen presionar a Moscú y sentar precedente recurriendo a una estrategia de hechos consumados.
Como Rusia aceptó que no se invitase a Irán a la conferencia Ginebra 2 y que el secretario general de la ONU siguiera recibiendo órdenes de Estados Unidos, se entendió que se “sometía” a los planteamientos estadounidenses, algo que quedó patente durante la Conferencia de Múnich respecto a Ucrania y el escudo antimisiles.
El Estado sirio ha conseguido que fracase la agresión contra él y preservar su alianza con Rusia. La actuación de la delegación siria durante la negociación de Ginebra también hizo fracasar el plan de Estados Unidos para aprovecharse de la pasividad rusa. Tras lo acontecido en Ucrania, Rusia debe replantearse su postura, ser más firme en la lucha contra el terrorismo y adoptar medidas para aislar a todos los Estados implicados en el apoyo al terrorismo. En el Consejo de Seguridad de la ONU, Rusia debe intensificar su gestión contra el terrorismo, postura que también defienden Siria e Irán. Estos dos países han realizado enormes esfuerzos para fortalecer su alianza con Rusia, teniendo en cuenta los cálculos de Moscú y sin estar convencidos del análisis ruso sobre la posición estadounidense respecto a la lucha contra el terrorismo. Terrorismo respaldado, financiado, entrenado y armado por estados afines a Estados Unidos, como Turquía, Qatar y Arabia Saudita.
Cualquiera que sea la reacción de Rusia en Ucrania, estará en concordancia con una política rusa más firme en cuanto al tema de Siria. Entre tanto, el Estado sirio y sus aliados obtienen éxitos políticos y militares y aumenta el respaldo popular a la dirección siria. Por su parte, Estados Unidos se dispone a dar cobertura al proyecto israelí, que pretende crear en territorio sirio una “zona de seguridad” controlada por una milicia sometida a Israel.
Se acerca la hora de la verdad en Afganistán, donde la administración Obama está obligada a abrir canales de negociación con Irán y Rusia. Durante estos meses deben aparecer fórmulas que permitan una nueva forma de asociación internacional y empezarán con un cambio en la estructura y la correlación de fuerzas en la ONU, para liberar a esa organización de la hegemonía estadounidense.
La victoria de Siria, que hoy se da por segura, se cerrará con la reelección del presidente Bachar al-Assad, y nacerá un nuevo orden mundial.