13 de febrero de 2014

Sin trabajo no hay futuro

Tras años de destrucción masiva de puestos de trabajo, con el drama social que esto implica, cabe preguntarse ¿qué hace el Gobierno para generar empleo?
 
En toda Europa hay 27 millones de parados. Solo en España hay 6 millones. Este dato evidencia lo obvio, la política de ajustes y recortes es disparatada, aberrante y mortal para la economía. Por tanto, urge un cambio de estrategia. Capacitar a los trabajadores con formación y aprendizaje, eliminar de una vez por todas las desigualdades salariales entre hombres y mujeres, establecer unos sueldos que permitan vivir con dignidad, facilitar las iniciativas empresariales garantizando el crédito… Queda tanto por hacer. Aunque quizá el asunto prioritario, sobre el que giran los demás, es poner en marcha la regulación bancaria que favorezca la recapitalización de pequeñas y medianas empresas y la creación de otras nuevas.
Hay colectivos de parados que ya no pueden esperar más: los jóvenes, las mujeres y los desempleados de larga duración, en especial los que superan los 45 años de edad y tienen cargas familiares. Para estas personas el daño es irreparable y de su penosa situación se habla poco o nada. Interesa más rescatar a los bancos, aplicar la austeridad letal. El modelo social europeo muere a toda prisa, mientras los trabajadores acuden a sus puestos con el miedo en el cuerpo, encadenan contratos basura, se quedan sin derechos ni prestaciones.
Duelen las puñaladas traperas del Gobierno a los trabajadores, pero aún hieren más gestos como el de la ministra Báñez, que se ha dirigido mediante carta a todos los pensionistas para que se congratulen con ella de los incrementos que percibirán este año, y que en muchos casos ascienden a la irrisoria cifra de 50 céntimos. Gracias, señora ministra, porque la reforma dejará sin pensiones a quienes se encuentran hoy entre los 30 y los 40 años, debido a las condiciones de esclavitud en las que se ven obligados a trabajar.
Puede que estemos saliendo de la recesión, pero esto no significa, ni de lejos, que estemos saliendo de la crisis. Mientras no haya trabajo, no tendremos futuro. Esto es algo que los ciudadanos hemos aprendido porque lo estamos sufriendo.
 

El Gobierno gastó 3,2 millones de euros en el envío de dos cartas a los más de 8 millones de pensionistas para informarles de la revalorización de sus pensiones.