10 de febrero de 2014

El eco de un lamento

Nos dicen: "la crisis se ha acabado", pero es falso. Todavía hay millones de personas sin trabajo, sin vivienda, sin comida, sin dinero, sin futuro. A estas personas va a costarles mucho olvidar a los que han arruinado sus vidas, a los que han traicionado su confianza, a los que han despilfarrado alegremente el fruto de su esfuerzo diario, negándoles la esperanza de un mañana mejor.
No saldremos de la crisis si no se produce una regeneración moral, si no damos un giro en el rumbo de nuestro destino colectivo que nos aparte de la codicia y la imbecilidad, si no cambiamos las normas que rigen la economía actual.
No parece que estemos aprendiendo de los errores cometidos. No llegan las anunciadas reformas estructurales, ni las leyes de transparencia y anticorrupción, ni los pactos para el crecimiento y el desarrollo… Los cambios son parches coyunturales puestos a este barco de cartón piedra. En vez de construir un buque sólido para seguir navegando en óptimas condiciones, apañamos boquetes, tapamos vías de agua.
Esperemos que los gritos triunfalistas no ahoguen el eco del lamento social que entonan millones de españoles que lo han perdido todo.