24 de enero de 2014

Por qué Facebook me parece un peñazo

Me lo plantearon casi como una obligación: Si no estás, no existes, y cuando, a regañadientes, abrí mi cuenta en Facebook, resultaba evidente que aquello era algo grande. La revolución de internet, creo que llegaron a llamarlo. Pero yo no le encontraba el qué, y sigo sin encontrárselo.
Apenas lo uso. No entro a diario y cuando lo hago no paso más de 5 minutos mirando mensajes. Marco algunos “Me gusta” si realmente me gusta lo que ha escrito alguno de mis conocidos, pongo algún enlace a mis blogs y listo. Si me entero de que es el cumpleaños de alguien, le mando un correo. Misión cumplida. Cierro la cuenta y tiro la llave hasta la próxima vez.
No le veo utilidad a Facebook. No he buscado a mis antiguos compañeros de colegio porque, tantos años después, me importan poco. No me interesa la vida privada de nadie. Así que Facebook sirve, más que nada, para que me encuentren y para conocer determinadas actividades culturales. Lo que más me gusta de la plataforma es su gratuidad, pienso que si cobrasen, la mitad de los usuarios huirían de estampida hacia otra movida.
¡Ah! Casi se me olvida mencionarlo. La principal utilidad de Facebook es que Mark Zuckerberg se ha hecho inmensamente rico. 

1 comentario:

Toy folloso dijo...

Luego, si eres licenciada en trigonometría, tal vez incluso logres eliminar tu cuenta algún día....