1 de enero de 2014

Empieza otro año

Ya está aquí el 2014. Supongo que el año pasado fue tan nefasto que todos deseábamos verle agonizar y morir a golpe de campanada redentora. Ahora se abre la puerta de la esperanza, un año se estrena con la ilusión con que se celebra todo lo nuevo.
El simulacro de paz y felicidad llega a su fin y el día 7, con los envoltorios de los regalos de Reyes aún esparcidos por el suelo, la realidad nos dará un puñetazo en plena cara y nos sacará del sueño resacoso que hemos vivido estos días “mágico-navideños”.
El mercado de trabajo sigue cerrado por defunción y el Gobierno no parece tener prisa por resucitarlo con medidas como el contrato único y la garantía de un salario digno, que permita vivir.
Toca cambiar la Constitución, actualizarla a los nuevos tiempos, aplicar otro régimen electoral, otro modelo de Estado… Este se autodestruye por dejadez y desidia.
Podría impedirse que la ley Wert entre en vigor, porque ni aumentará la cohesión social ni mejorará la preparación de los españoles. De aplicarse, sería una pérdida de tiempo irreparable para los estudiantes y para la sociedad.
Hay otros medios para salir adelante que no tienen nada que ver con la ambición desmedida, ni con un crecimiento económico basado en el ladrillo, la especulación y los bajos salarios. La investigación, el desarrollo o la innovación podrían hacer de España un país puntero. El tren no espera y vamos a perderlo.
Rajoy tiene miedo o pereza, pero el “conflicto” catalán debe resolverse de una vez por todas, y no con silencio, sino con posturas de aproximación y entendimiento duradero.
La Unión Europea contribuirá con España entregándole más de 1.000 millones de la Garantía Juvenil para el empleo. ¿Sabrá sacarle provecho el Gobierno, que tanto ha proclamado eso de que Europa nos obliga a recortes suicidas?
De Europa llega también una directiva que impondrá la dación en pago a esa chapuza de ley hipotecaria que tenemos. Bienvenida sea, aunque llegue tarde, demasiado tarde, para tantos desahuciados.
Con el proyecto de ley del aborto que se ha sacado de la chistera Gallardón, se crea un problema donde antes había una solución. Para legislar así vale más dejar las cosas como están.
Este año nuevo podría depararnos alguna alegría si Montoro, Wert, Gallardón, Báñez, Mato… Si el Gobierno en pleno dimite. Ni siquiera les exigiría que pidan perdón a los españoles por su nefasta gestión, me sobra con que larguen.
¡Feliz 2014!

1 comentario:

Fran-ja dijo...

Bien dicho. Que se vayan todos.
Feliz año.