10 de diciembre de 2013

Convencen a incautos

Hace unos días, hablando sobre la economía española en una tertulia, alguien comentó que sí es cierto lo que dice el gobierno, que empiezan a verse resultados, que los precios bajan. Otro pobre incauto al que han embaucado las alharacas del PP. Está bien que bajen los precios, claro, el problema es que también bajan los salarios y suben las deudas, porque el dinero que le debes al banco no se actualiza con el IPC.
Seguimos en desinflación, y mantengamos los dedos cruzados para no caer en deflación, ya que el Gobierno, en vez de meterle la tijera a los gastos de las administraciones, los partidos, los sindicatos, etc., ha decidido que la forma más eficiente de sanear sus cuentas es aumentar los impuestos hasta niveles confiscatorios. La consecuencia lógica de estas medidas es que se impide el crecimiento económico porque se hunde el consumo.
Espero, por el bien de todos, que las agencias de calificación que han subido el rating de España mantengan su criterio. Es evidente que ni el Gobierno ni la casta política van a apretarse el cinturón, que si la economía de nuestro país vuelve a rozar la insolvencia, nos exprimirán de nuevo el bolsillo. Esto sí que lo hacen estupendamente quienes gobiernan, o tal vez debería decir quienes recaudan. Y antes que dejar que un banco quiebre, por más penosa que sea su gestión, nos pondrán un impuesto por respirar. Que el aire se gasta, oiga, no se lo vamos a regalar.