7 de noviembre de 2013

Un capricho carísimo

En los inicios del siglo XX, el banquero Alfred Nehemias y el ingeniero August Eberstein unieron fuerzas para embarcarse en el mundo de la escritura y empezaron a producir la Simplo Filler Pen. Según cuentan, durante una velada jugando a las cartas, el familiar de uno de los socios comparó la estilográfica con la cima de los Alpes, el Mont Blanc. A partir de aquí nació la marca fetiche en artículos de escritura. Pero no es hasta 1924 cuando surge el mito, la Meisterstück 149, una pluma elegante y sobria de resina negra con detalles dorados, plumín de oro y la emblemática estrella blanca de la casa. En 1963 su fama se extiende por todo el mundo mito gracias al gesto que el presidente Kennedy tuvo con el canciller alemán Konrad Adenauer al ofrecerle su Montblanc.
La última edición limitada, y también la más exclusiva hasta el momento, es una estilográfica con 351 diamantes y 315 rubíes incrustados, con plumín de oro revestido de rodio. Solo se ha fabricado una, su precio es de 864.000 euros y está a la venta en la boutique que Montblanc tiene en Abu Dhabi. Imagino que alguien con mucho dinero podrá disfrutar de ella firmando cheques.