5 de noviembre de 2013

Soy cristiano porque no me queda otra

Mediante la ceremonia del bautismo, el niño o la niña queda inscrito en el registro de la Iglesia y se integra en dicha comunidad religiosa. Realizar el trámite inverso, apostatar, borrarse de los registros eclesiásticos, no es tan fácil. Es un dificultoso trámite que acaba por agotar al interesado.

 
En España, entre el 57% y el 63% de los niños que nacen cada año son bautizados. Según la Oficina de Estadística de la Conferencia Episcopal, 268.873 personas fueron bautizadas en 2012 (frente a las 301.330 que lo fueron en 2010). Según los datos del CIS de 2013, casi el 71% de los españoles se considera católico, aunque el 61% no es practicante.  En cambio, no existe un registro de apóstatas. El objetivo de quienes toman la decisión es que sus datos se borren de los libros de bautismo igual que se tiene derecho a que se eliminen de otros documentos. Sin embargo, el Tribunal Constitucional  señaló recientemente que esos libros no tienen el carácter de un fichero cualquiera y, por ello, no quedan sujetos a la actual legislación de protección de datos.

La cifra de personas que apostatan no se hace pública, pero se calcula que varios miles solicitan a la Iglesia poner fin a una relación impuesta, pues la inmensa mayoría de los bautizos se llevan a cabo en los primeros meses de la vida y, por tanto, la decisión de su realización corre a cargo de los padres. Como no es una elección personal, en la edad adulta, el bautizado puede renunciar a su condición de cristiano y apostatar.

¿Cómo apostatar? Los pasos a seguir son:

- Solicitar el certificado de bautismo en la parroquia en que se fue bautizado.

- Acudir a un notario para obtener una copia compulsada del DNI.

- Cumplimentar una solicitud manifestando el deseo de darse de baja de la Iglesia.

- Ir al arzobispado del lugar de nacimiento y presentar la documentación.