20 de noviembre de 2013

La queja, la culpa, la náusea

La queja se ha instalado en la sociedad como paradigma nacional. Estábamos acostumbrados a exigir derechos sin que nos gustara la correlación de responsabilidades. Hemos caído en la inercia de reclamarle a la Administración que resuelva nuestros males y hemos hecho de los banqueros, de los políticos y de los empresarios chivos expiatorios de la actual crisis. Ellos son, en gran parte, responsables de lo que ocurre, pero no son los únicos culpables.
Ni el 15M, la corrupción o unos años horribles y espantosos han provocado el estallido social, y, a estas alturas, no creo que vaya a producirse ahora. Aunque no puedo asegurar que la sociedad no explotará dentro de unos pocos años, cuando todavía sea más palmario el precio que hemos pagado todos para que una inmensa cantidad de dinero haya ido a manos de unos pocos, la falta de sentido que tiene mantener un sistema económico que incita al consumo por el consumo y nos exprime para mantenerse a flote.